Inicio / Críticas / Crítica: ‘LIFE’ | Si hay algo allí arriba, no quiero saberlo

Crítica: ‘LIFE’ | Si hay algo allí arriba, no quiero saberlo

Os hago una pregunta, ¿Qué pasaría si juntamos lo mejor de Alien: el Octavo Pasajero y Gravity? Pues la respuesta no es LIFE, pero se le acerca.

Os pongo en situación: seguimos a la tripulación de la Estación Espacial Internacional en la Misión Pilgrim 7, donde meses antes se ha lanzado una cápsula a Marte y están a la espera de recogerla. Esta misión tiene como objetivo recoger las muestras que la cápsula traiga del planeta rojo y analizarlas en busca de vida orgánica. Y la encuentran, pero mejor no haberlo hecho.

Esa es la premisa, nada de “es el deber de la humanidad buscar vida en otros lugares por si se da el caso que tengamos que huir de nuestro planeta”, muy en la línea de Interstellar. Y tampoco es una misión comercial a un planeta lejano con naves de un futuro no muy cercano como hacía la primera Alien. No, es simplemente la Estación Espacial con 6 tripulantes que esperan la primera prueba de vida en Marte.

Y es algo que aplaudo. Porque una cosa que tiene el terror es que, si nos vamos a lugares lejanos, futuristas y en cierto modo irreales, el miedo se siente. Pero si trasladas ese miedo a una situación más cercana, del miedo se pasa al pánico. Porque no es lo mismo encontrarse un Alien a miles de millones de kilómetros de distancia, que dar con uno en una caja de hierro sobre nuestras cabezas que en cualquier momento podría caer a la Tierra, ¿o sí?

Es innegable que la película bebe de la saga Alien, en especial de la primera (que ya anuncio que soy fan indiscutible, por si alguno piensa lo contrario), y del realismo visual de Gravity. Y no por ello es malo. Está claro que la gran mayoría de películas actuales beben de las que iniciaron el género o incluso los mismos directores beben de sus anteriores trabajos para recuperar lo que hizo grande a esos proyectos y trasladarlo a sus futuras cintas. Recordemos que Ridley Scott está trabajando en Alien Covenant, donde volcará (esperemos) todo lo aprendido en las primeras dos cintas de la saga.

Digo esto porque he leído varias críticas en las que recalcan que el problema principal, por el cual no funciona la película como debería, es por querer recuperar lo que hizo grande a esas cintas y trasladarlo a una nueva visión del terror espacial. Si siguiéramos esa línea no tendríamos la mayor parte de películas actuales.

Con esto quiero decir que la película no falla por beber de una o de otra, la película falla porque conforme avanza el metraje, se aleja de lo que había construido tan fielmente en su primera hora.

La primera hora de la película es soberbia. Sí, tiene fallos, pero ya me entendéis. Crea un ambiente de tensión que hacía tiempo que no sentía. Te consigue meter entre los claustrofóbicos pasillos de la Estación Espacial con ayuda del realismo de unos efectos especiales que no tienen nada que envidiar a la Gravity de Alfonso Cuarón. Y os lo digo en serio, las escenas dentro de la nave son increíbles, te hacen formar parte de la tripulación.

Durante esta primera hora conocemos a la tripulación. Una tripulación de diferentes partes del mundo, interpretados por un reparto fácilmente reconocible, encabezado por Ryan Reynolds, Jake Gyllenhaal y Rebecca Ferguson. Y aquí es cuando chirría un poco la cinta.

El guion no está centrado en conseguir que sientas empatía por los personajes. De hecho, se aleja de cualquier sentimiento y lucha poco por descubrir quiénes son o cómo son. Un intento de hacerlos más humanos. Es un recurso utilizado a veces en este tipo de películas. Se intenta que no empatices con los personajes y, por tanto, no los encasillas en roles: el héroe, el tímido, el sexy… y no le sienta bien a la cinta. En especial de cara a su última media hora, donde las relaciones personales entre los tripulantes y las motivaciones empiezan a aparecer con más fuerza, y ya es difícil sentir algo por alguno de ellos.

Pero siguiendo con esa primera hora, llega la cápsula y “habemus alien”. Es una simple célula que poco a poco va evolucionando. Algo que aplaudo es esta evolución del antagonista de la cinta. No evoluciona de un día para otro y “a comer se ha dicho”. Transcurren hasta 25 días para que todo empiece a irse al garete. Y es una buena decisión, se aleja del muy utilizado “nada más llegar se tuerce todo” para dejarte con la tensión de cuándo conoceremos al bicho.

Y menudo bicho. Con el diseño del alien y su psicología tengo mis sentimientos encontrados. En toda buena película en la cual un monstruo (por llamarlo de alguna manera y englobar a todos) es el antagonista, la construcción de ese personaje debe ser lo más fundamental. A partir de ahí, es cuando el guion fluye y no tropieza con el personaje. Sin embargo, aquí sí. Es un diseño que me ha dejado fascinado en algunas partes, pero decepcionado en otras, en especial sus últimas apariciones, en las que te llegas a preguntar: ¿el bicho se hace más tonto conforme crece o es mi impresión?

Tenemos el alien de Scott. Es un ser cazador, de hecho, excepcional. Te rastrea, te sigue, es sigiloso y cuando menos te lo esperas ataca. Incluso si decide atacar de frente está diseñado anatómicamente para ofrecer resistencia con su cola de dos metros acabada en pico, una segunda boca y una sangre que es puro ácido. Sin embargo, aquí tenemos a un ser que evoluciona, pero no sabemos exactamente en qué. Es una criatura muy inteligente que parece que aprende, pero no se nos explica correctamente cómo. Que pasa de una célula a una organismo tipo pulpo sin cabeza, para acabar en una especie de pulpo con cabeza retráctil y con unas finas láminas de piel a modo de alas.

Son decisiones que lastran la película y nos llevan a lo que menos deseamos: una cinta donde la acción no va acorde a las bases que ha sentado su introducción. Y por eso estoy tan decepcionado con su última media hora.

El ser está suelto y ya se ha cepillado a varios tripulantes (mención especial a la muerte del primer tripulante, hacía tiempo que no me sentía tan angustiado con una muerte). Ahora queda buscar un plan B para matarlo o conseguir salir por patas. Y aquí es cuando la película anda dando saltos entre crear relaciones personales entre los personajes, crear tensión y enseñar acción. Todo ello da como resultado un cóctel que desmerece lo que han conseguido crear al principio. Una tensión que no tiene que estar presente al 100% en toda la película, pero si tiene que evolucionar junto con sus personajes y el ser en cuestión. Pero aquí acaba en unos compases dados a destiempo, un final poco elaborado con vistas a ¿secuela?

No es una mala película, pero podía dar más de sí y crear un producto que no tendría nada que envidiar a otras películas del mismo género, creando un universo completamente único. Pero el problema es que cae en el agujero en el que caen muchas otras cintas: crear un inicio bueno y que mantenga atento a los espectadores, pero no saber cómo acabar la historia. Por tanto, se tira de velocidad y da al público un final poco pulido y que te deja con un sabor de boca amargo.

Os hago una pregunta, ¿Qué pasaría si juntamos lo mejor de Alien: el Octavo Pasajero y Gravity? Pues la respuesta no es LIFE, pero se le acerca. Os pongo en situación: seguimos a la tripulación de la Estación Espacial Internacional en la Misión Pilgrim 7, donde meses antes se ha lanzado una cápsula a Marte y están a la espera de recogerla. Esta misión tiene como objetivo recoger las muestras que la cápsula traiga del planeta rojo y analizarlas en busca de vida orgánica. Y la encuentran, pero mejor no haberlo hecho. Esa es la premisa, nada de “es el…

NOTA

ACEPTABLE - 6.5

6.5

ACEPTABLE

A pesar de estar fuertemente influenciada por Alien y Gravity, LIFE consigue explorar un nuevo universo del género de terror espacial. Sin embargo, con un diseño que se viene abajo tras la primera media hora, sientes como que todo lo visto hasta el momento pierde importancia y la gana el dar un final, no uno bueno, un final simplemente.

User Rating: Be the first one !

Acerca de Alberto Lloria

Imagen de perfil de Alberto Lloria
21 años. Historiador a media jornada, friki a jornada completa. Apasionado de los videojuegos y el cine, no podría vivir sin mi dosis diaria de alguno. Fan incondicional de la trilogía de El Señor de los Anillos, Batman, Lobezno y SpiderMan. Lector de cómics amateur, buscando ser experto. Marvelita y DCita, no puedo elegir entre las dos así que me quedo con lo mejor de cada una.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Powered by themekiller.com