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Crítica de Cine | ‘Los Siete Magníficos’

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El tema de los remakes es algo que, generalmente, huele a podrido entre los aficionados del séptimo arte. Pocos son los que resultan satisfactorios y complementan bien al producto original, quedándose la mayoría en suspensos o intentos fallidos de traer una nueva y fresca versión de aquel filme que se estrenó tiempo atrás. Con el de ‘Los Siete Magníficos’, estrenado el pasado viernes, no ocurre esto último para nada, más bien todo lo contrario. La cinta de Antoine Fuqua es un estupendo western moderno, muy entretenido y divertido, y que hace honor a su nombre y a su origen (el cual, curiosamente, también es un remake de la película de Akira Kurosawa ‘Los Siete Samuráis’), sin dejar de tener elementos que la identifican como un producto diferente.

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Mismo espíritu, diferentes héroes

A estas alturas, creo que la mayoría coincidiremos en que hacer algo exactamente igual sería una pérdida de tiempo, razón por la que ‘Los Siete Magníficos’ mantiene el espíritu de la original en lo esencial: presentarnos a siete héroes, siete salvadores en los salvajes tiempos del viejo oeste, que están dispuestos a luchar y dar su vida por un pueblo explotado injustamente. ¿La recompensa? Todo lo que tengan esas buenas gentes, 20 dólares, o nada en absoluto, poco les importa. En el resto, los guionistas Richard Wenk y Nic Pizzolatto (sí, el creador de ‘True Detective’) se han tomado las licencias necesarias para tener más libertad creativa y que no todo se repita. De este modo, los personajes no son los mismos, ni tampoco el pueblo que han de defender. Elementos que ayudan a que tenga su propia identidad, pero que, a su vez, homenajea a la cinta de Sturges de 1960, a veces con detalles o líneas de diálogo que recuerdan poderosamente a ella.

Como también lo hace la dinámica de equipo que tienen los siete, por muy diferentes que sean de sus originales. La mayoría logra cierto carisma y te llegas a preocupar por ellos, aunque el trasfondo sea cosa de uno o dos. Es el caso de Sam Chisolm (Denzel Washington) y Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), para quienes el trabajo es algo más que un alarde de heroicidad, y se convierte en algo personal por historias del pasado. Mientras que otros personajes, como Josh Faraday tienen la sencilla tarea de “molar”, como hacía el personaje de Eastwood en las cintas de Leone (salvando las distancias, por supuesto). Con este último tenemos a Chris Pratt haciendo de Chris Pratt por tercera vez (Peter Quill y Owen Grady le saludan), pero no es algo necesariamente malo; a la gente le gusta, a él le gusta, y estoy seguro de que es de los personajes más recordados de la película a pesar de carecer de motivaciones más allá de “ser uno de los buenos”. Como ya he dicho, el otro tema recae en manos de gente más capaz, Washington y Hawke, que defienden a sus personajes de forma sólida, los cuales, aparte de proteger a los inocentes, buscan ajustar cuentas, ya sea con el malo de la función o con ellos mismos.
El resto de los siete son más anecdóticos que otra cosa, razón por la que el grupo queda bastante desequilibrado en protagonismo e importancia, pero como he dicho se hacen de querer e identificas a todos y cada uno de ellos, a pesar de no tener apenas desarrollo. Pero vaya, que de esto también pecaba la original. En cualquier caso, nos queda un abanico de personajes adaptado a los tiempos modernos que apuesta por la variedad, teniendo así a un comanche, un mexicano y un asiático en el mismo grupo, el cual ha sido formado gracias a la petición de un valeroso personaje femenino (Haley Bennett). ¿Reivindicación por la igualdad en razas y géneros? ¿Forma de diferenciarla todo lo posible de la original? ¿Ambas cosas? Sea como fuere, es bienvenido y de agradecer.
Como lo hubiera sido el que el villano tuviera más metraje, cuyas motivaciones no van más allá de “ser el malo”, pero la atrayente interpretación de Peter Sarsgaard hace que nos sepa a poco, la verdad. Y es una lástima, pues es algo que le resta intensidad a un duelo final que podría haber sido el broche de oro dada la conexión de uno de los protagonistas con él.

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Fuqua consigue una mezcla genial de western clásico y moderno

Otra de las grandes bazas de ‘Los Siete Magníficos’ es la solvente dirección de Antoine Fuqua, quien hace un genial trabajo a la hora de ofrecernos un western que bebe del estilo clásico, pero que a su vez no deja de tener las señas de identidad del blockbuster moderno. Así pues, nos encontramos con cámaras fijas y primeros planos, pero también con movimientos de cámara que aportan dinamismo al conjunto. Escenas de tensión y duelos bajo el sol, por un lado, y frenéticos tiroteos y explosiones, por otro. En esto último también cumple con creces, pues nos deja unas secuencias de acción muy divertidas y espectaculares, para recordar el enfrentamiento final (aunque quizás se alarga en exceso, síntoma que padecen muchos blockbusters actuales). En general, una mezcla bastante llamativa dentro del género, donde lo viejo y lo nuevo se dan la mano, y que le sienta muy bien al filme.
Lo único achacable a la labor del cineasta es un ritmo que se duerme en los laureles en algunas ocasiones, en pos de ofrecer una mayor interacción entre los personajes, pero que sirve de poco para definirlos.

Complementando a la dirección tenemos una vistosa y cálida fotografía y una banda sonora, obra de James Horner, que si bien acompaña a las mil maravillas durante el visionado de la cinta, resulta poco memorable al salir de la sala. En lugar de salir con la composición de Horner en la cabeza, lo hacemos con la de Bernstein, pues el tema original hace acto de presencia como colofón. Me hubiera gustado que apareciera en el propio metraje, aunque puede ser comprensible que la mítica fanfarria no pegue con los tiempos modernos. Sin embargo, el trabajo de Horner es sobre la misma, y la podremos reconocer, camuflada y ciertamente con mucho esfuerzo, en su trabajo.

La verdad es que, a pesar de no ser perfecta ni una gran película, es un gustazo encontrarse hoy día con un western tan majo como ése, que poco o nada tiene que envidiarle a la cinta de Sturges (tampoco es una obra maestra, dejémonos de chorradas). En el temible mundo de los remakes, ‘Los Siete Magníficos’ demuestra que se puede hacer bien, incluso si es un género que hoy día está de capa caída. Ojalá que sus buenas cifras en taquilla animen a la industria a volver a hacer nuevos westerns.

El tema de los remakes es algo que, generalmente, huele a podrido entre los aficionados del séptimo arte. Pocos son los que resultan satisfactorios y complementan bien al producto original, quedándose la mayoría en suspensos o intentos fallidos de traer una nueva y fresca versión de aquel filme que se estrenó tiempo atrás. Con el de ‘Los Siete Magníficos’, estrenado el pasado viernes, no ocurre esto último para nada, más bien todo lo contrario. La cinta de Antoine Fuqua es un estupendo western moderno, muy entretenido y divertido, y que hace honor a su nombre y a su origen (el…

NOTA

BUENA - 7.5

7.5

BUENA

El remake de Fuqua mantiene el espíritu de la película original adaptado a los tiempos modernos, consiguiendo ser un western tan respetuoso con su origen como divertido. Muy disfrutable pese a sus carencias.

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Acerca de Alex Rojano

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Creador de la página y el que lleva el cotarro de este chiringuito. Me encantan los videojuegos, el cine y las series, así como escribir de ellos, por eso inicié este blog, y a día de hoy aquí seguimos. Los cómics son mi asignatura pendiente, aunque poco a poco me voy poniendo al día y también podéis leer sobre ellos en la web. De la casa Stark, Padawan en muchos aspectos y vengador a tiempo parcial. Yo soy el que le explica a Nolan cómo tiene que explicar los guiones.

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