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Crítica de Cine | ‘Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma’

Dada la cercanía del estreno de ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’ (10 días, parece irreal), toca comenzar ciclo en la web con las críticas de la saga galáctica, y lo haremos siguiendo la cronología interna de la misma, empezando con el Episodio I, ‘La Amenaza Fantasma’. Corría el año 1999 cuando, tras haber realizado unas décadas antes una de las mayores y más famosas trilogías del cine de fantasía y ciencia ficción, George Lucas decidió que no todo había sido contado, e inició, con esta película, otra trilogía, esta vez de precuelas, que contarían todo lo ocurrido en esa galaxia muy, muy lejana, antes de que una nueva esperanza surgiera ante el temible Imperio Galáctico. El resultado fue una cinta que, si bien no es ninguna maravilla y tiene defectos evidentes, también está bastante infravalorada por el público. Y es que ‘La Amenaza Fantasma’ no trascendería como película (por suponer la expansión que supuso para la saga a lo mejor sí), pero es un correcto inicio en esta épica historia.

Obi-Wan y Qui-Gon, dos geniales protagonistas

Ya desde las típicas letras iniciales que nos ponen en situación antes del comienzo de cada cinta, podemos ver que algo ha cambiado aquí. Federación de Comercio, República, líos políticos… Nada de un importante mal al que hay que derrotar. Lucas quiso, con estas precuelas, contar el origen de la situación que predominaba al inicio del Episodio IV, pero también quiso dar más vida, más historia, a esa fantástica galaxia tan lejana. Y oye, eso no está nada mal. Lo hace todo más real, no todo era tan bonito antes del Imperio, también hubo conflictos y problemas, y de índole política, como podría ocurrir en la realidad. Pero se le va de las manos. Y es que el principal problema de ‘La Amenaza Fantasma’ es que hay un importante exceso de este tipo de escenas. Largas conversaciones sobre el senado, el Consejo Jedi, la reina Amidala y su pueblo… Mirad, no todo es acción y explosiones, si las escenas de diálogo ayudan a conformar la trama bienvenidas sean, pero es que aquí sobran bastantes. Y lo peor es que muchas de ellas vienen una detrás de otra, suponiendo un lastre importante para el ritmo. Pero, ¿esto no era una saga de fantasía y aventuras? ¿A quién le importa la competencia de Palpatine en el senado? Por supuesto, Lucas no se olvida de la diversión, después de todo ahí tenemos la espectacular y emocionante carrera de vainas o el épico duelo final (insultantemente corto para lo espectacular que es, después de la chapa que nos han dado), más alejado de la tensas coreografías de las antiguas películas, en pos de las acrobacias y la espectacularidad. Trazos que nos recuerdan que esto sigue siendo ‘Star Wars’, al igual que lo hacen la mejoría técnica respecto a ambientación y dirección artística. Unos efectos CGI que, pese a que a día de hoy se notan un poco, pasan bien el transcurso de los años; un vestuario original y exótico dependiendo de a quién estemos viendo (la rimbombancia de Amidala, la sobriedad de los Jedi, etc.); una recreación de nuevos planetas (Coruscant y Naboo) y otros que ya nos suenan de algo (Tatooine)… Todo acompañado de la, como siempre, soberbia composición musical de John Williams, quien, aparte del tema musical y otras innovaciones, nos dejó esta MARAVILLA que es ‘Duel of the Fates’.
A todo ello se suma la herencia recibida por la trilogía clásica, argumentalmente hablando, algo que hace que, igual que ésta cinta alimenta a las anteriores, también ésta recibe lo suyo por parte de las entregas originales.

“En poner otras expresiones, adiestrarte yo debo”

Principalmente, esta retroalimentación se produce gracias a los personajes, como son un joven Obi-Wan (estupendo Ewan McGregor), pero sobre todo un Anakin Skywalker que aún es un niño. ¡Guau, los orígenes del mismísimo Darth Vader! ¿Verdad? Pues sí, pero no os emocionéis tanto. Y es que aquel villano molón e imponente que se ganó a los espectadores pese a ser un auténtico malnacido (al menos durante casi toda la saga), de niño es lo peor que os podéis echar a la cara, aparte de otro personaje de la peli (tranquilos, que más adelante hablaremos de él). El jovencito Anakin es un niño del que Lucas quiere que pensemos que es el mejor, un hacha, pero que realmente es más repelente que otra cosa. Y todo porque va de listo, y sus comentarios y actitud impropias en un niño de su edad harán que queramos abofetearle la mayor parte del tiempo. ¡Si incluso en el clímax, en un momento en el que está rodeado de enemigos en clara situación de peligro no cierra la boca! De verdad, ni midiclorianos ni nada, este niño lo que tiene es exceso de chulería. El casting tampoco ayuda, un Jake Lloyd que no sé por qué no ha triunfado tras esto… ah, sí, porque es totalmente inexpresivo. Aparte de las ganas de apalizarle, su Anakin no nos transmite nada. Y ya que he mencionado antes a los midiclorianos, medalla de oro para Lucas, que se luce introduciendo una inmaculada concepción sin ningún sentido gracias a estos diminutos seres sacados también de la manga (si no se mencionaron en la trilogía clásica, ¿por qué hacerlo ahora?). Lo único destacable es la marcada faceta de piloto que tan bien nos muestran en la carrera de vainas (y en el final, pero esa parte mejor obviémosla). En fin, una presentación de Anakin para el olvido, una lástima.

Misa, tusa… AGH, QUÉ ASCO DE BICHO

Pero no sólo del pasado (o futuro, como lo queráis ver) se vive. ‘La Amenaza Fantasma’ también introduce a personajes nuevos, siendo el más destacable (y el que podríamos catalogar como protagonista) el Caballero Jedi Qui-Gon Jinn, interpretado por un Liam Neeson que dejó uno de sus papeles más memorables. Y no es para menos, pues Qui-Gonn es carisma pura, un Jedi sabio, tranquilo y sensato, un maestro que todos querríamos tener, ofreciendo un marcado paralelismo en este aspecto con el Obi-Wan de Alex Guinness. Él es hilo conductor de la trama, quien es enviado en una misión de negociación y acaba descubriendo a Anakin, y quien más tarde se empeña en adiestrarle. Podría decirse que él es el origen de los acontecimientos futuros, lo cual no es moco de pavo. Sin duda, un personaje que, pese a su breve aparición, es de una importancia vital en la saga galáctica.
Junto a él, tenemos más nuevas incorporaciones como una indiferente para el espectador Padmé Amidala (Natalie Portman bastante sosa), un Canciller Palpatine del que ya olemos algo raro (Ian McDiarmid)… Y no olvidarnos de Darth Maul (Ray Park), un villano que se come la pantalla las pocas veces que aparece, un lord Sith de lo más molón y que no puedo dejar de pensar que está bastante desaprovechado. Con un aspecto imponente y un estilo de combate salvaje y letal, lo único que echo en falta es algo de trasfondo. Vale que así queda como un personaje más misterioso, pero habría sido genial conocer un poco más sobre él, y darle más minutos en el metraje.
Y sí, llegamos a él, no me he olvidado de lo peor y a la vez más memorable (desgraciadamente) de la película. Pero él se merecía un párrafo aparte. Hablamos, por supuesto, de Jar Jar Binks. Resumiendo: Jar Jar es el mal absoluto. Ni Siths, ni Federación de Comercio, ni nada. El mal de la galaxia es él. ¿Quién no ha oído hablar de Jar Jar, incluso sin haber visto ninguna película de la saga? Imagino que la idea inicial de Lucas era la de introducir un secundario cómico, que aliviara algunos momentos con risas. Pero Jar Jar no da risa, da pena. Te puedes reír, sí, pero no con él, sino de él. Su torpeza extrema y su irritable forma de ser harán que te entren ganas de ir a casa de Lucas y preguntarle que en qué narices estaba pensando. Para lo único que sirvió y sirve este estúpido ser fue para crear multitud de chistes y bromas sobre él referentes al universo de ‘Star Wars’. Patético. Demos gracias de que sólo aparece (de forma recurrente) en esta entrega.

EL MOMENTO

En conclusión, muchos son los defectos de ‘Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma’, sí, pero también tiene aciertos que se pueden disfrutar. Y es una pena, pues si Lucas hubiese atendido más a la aventura y la fantasía que caracterizaban las anteriores entregas (y hubiera eliminado a cierto personaje), estaríamos ante una genial película, que hoy por hoy y tras un revisionado en el que se me ha caído un poco, se queda en un producto correcto, sin más. Lo que es seguro es que, guste más o menos, con este film se inició una nueva trilogía que se diferenciaba bastante en todos los ámbitos de su realización de la trilogía original compuesta por los episodios IV, V y VI. Próximamente seguiremos comentando este recorrido por la historia de la saga galáctica con ‘Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones’.


Lo mejor
-Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi.
-Darth Maul.
-La carrera de vainas.
-El duelo de sables láser final, con ‘The Duel of the Fates’ de fondo. Subidón necesario.
Lo peor
-JAR JAR BINKS (por si no ha quedado lo suficientemente claro).
-Anakin Skywalker.
-Las soporíferas escenas y diálogos sobre la República, bla, bla, el senado, bla, bla, bla…
-Como consecuencia de lo último, ritmo irregular.

Acerca de Alex Rojano

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Creador de la página y el que lleva el cotarro de este chiringuito. Me encantan los videojuegos, el cine y las series, así como escribir de ellos, por eso inicié este blog, y a día de hoy aquí seguimos. Los cómics son mi asignatura pendiente, aunque poco a poco me voy poniendo al día y también podéis leer sobre ellos en la web. De la casa Stark, Padawan en muchos aspectos y vengador a tiempo parcial. Yo soy el que le explica a Nolan cómo tiene que explicar los guiones.

4 comentarios

  1. Soy Jose Antonio Santos, cabecilla de Farinato Channel. A mí junto a Jar Jar Binks lo que menos me gusta es la carrera de bainas (es una parte del argumemto que se podíam haber saltado) y Jar Jar Binks solo me molesta protagonizando parte del acto final. Las escenas de diálogo sobre la República y el senado me gustan (en The clone wars repiten los mismos diálogos un par de veces, aquí al menos los dicen una vez). Y Darth Maul se presenta como un personaje simplista (tan simplista como Bobba Fett en las pelis originales, es decir villanos de los que no nos cuentan nada) (a mí me encanta su diseño a ver si cuando llegue a sus arcos en "The clone wars" desarrollan al menos un poquito al personaje). Ciao (perdón por el comentario eliminado de arriba, era mío, pero la cuenta quw utilicé no)

    • Curioso, ya me ha dicho hoy otra persona que tampoco le gustaba la carrera de vainas. A mí me parece un pequeño subidón necesario (además de estar muy bien llevada). El problema no son los diálogos políticos, sino el exceso de ellos. Un toque queda bien, más es pasarse en una saga que es de fantasía y ciencia ficción. Y sí, Boba y Maul molan mucho en apariencia y son "badass", pero les falta un trasfondo. Me enteré hace poco que Maul salía en The Clone Wars (la acabo de empezar desde el inicio) y tengo ganazas de ver si lo desarrollan más.

  2. Joder, 6'5, ande vas.
    Es un peñazo. Recuerdo que poco antes del estreno del Episodio III empecé a interesarme de verdad por esta saga y sentí la NECESIDAD de volver a ver este Episodio I, que apenas recordaba. Y va mi madre y me la compra por sorpresa. Éxtasis. Me la pongo… y casi me duermo. Decepción absoluta. Ni siquiera la acción me gusta (salvo el combate final, y solo por puro espectáculo) porque los personajes y la historia son un mojón. Hacen falta 70 minutos para explicar todo lo malo del film. En serio.
    https://www.youtube.com/watch?v=cGLaQ8zWMOU
    Aun así, vergüenza ajena no llega a dar. Un 4.

    • Pues pese a sus defectos me sigue gustando, sí. Tiene momentos aburridos, pero también geniales y míticos. El tandem Qui-Gon y Obi-Wan me mola bastante. Aunque bueno, en el otro lado de la balanza tenemos a Anakin y al puto Jar Jar. Pues eso, no está mal.
      A mí vergüenza ajena me da la siguiente.

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