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Crítica de Serie | ‘Doctor Who: El Tiempo del Doctor’

Acabado el especial por el 50 aniversario de la serie, ‘El Día del Doctor’, nuestro Señor del Tiempo favorito siguió viajando en su TARDIS cargado de esperanza por la nueva visión que adquiría de su hogar natal al finalizar el mencionado episodio conmemorativo. De acuerdo, pero, aún quedaban preguntas por resolver sobre el término de la séptima temporada. Concretamente, todo lo referido a Trenzalore y la muerte del Doctor. Pero, ¿se resolvería todo ello o quedaría para más adelante? Con este otro especial navideño se responde a esta y a todas las preguntas que han ido quedando en el aire durante todo el recorrido de Matt Smith como Doctor. Y de qué forma. No sé si Steven Moffat, principal guionista actual de la serie, lo tenía pensado todo desde el principio, pero lo que consigue con este capítulo, contestar a todo (o casi todo, no sé si se deja algo pendiente) de forma que todo esté perfectamente relacionado… Es magistral.
Os aviso de que esta crítica contiene spoilers no por nada, sino porque es muy difícil comentar el episodio, y hablar de por qué es tan espectacular, sin entrar en detalles. Así que si no has llegado hasta aquí en la serie, fuera, deja de leer. Si lo has hecho, habrás presenciado, uno de los mejores capítulos de ‘Doctor Who’ hasta la fecha.

Atención, esta crítica contiene SPOILERS

La última aventura de Matt Smith como el Doctor

La cosa empieza como una aventura más del Doctor, aunque podemos entrever matices de que lo que vamos a presenciar va a ser especial, sobre todo por el misterio que rodea a ese desconocido planeta cuyo nombre aún no sabemos, y por la reunión de tantas especies extraterrestre alrededor del mismo. Tenemos al Señor del Tiempo indagando sobre ello cuando le llama Clara y le pide que sea su “novio” para aparentar frente a su familia en la comida de Navidad. Lo dicho, todo empieza de la forma más casual posible, con el Doctor presentándose a la familia de ella (puntazo desternillante lo de las ropas holográficas), para luego llevarse a Clara en la TARDIS. De nuevo en la nave, Handles, el nuevo “amigo” del Doctor, nos da una pista sobre lo que vamos a ver, y cómo va a estar relacionado con lo visto en ‘El Día del Doctor’: la palabra “Gallifrey”. No, no lo dice por decir, el planeta que fue salvado por todas las versiones del Doctor en el especial del 50 aniversario, es encontrado por fin por el undécimo, gracias a que los Señores del Tiempo quieren regresar a nuestro universo, a través del planeta Trenzalore (sorpresa, ése era el planeta), en un pequeño pueblo llamado Navidad (un mero detalle que nos recuerda que estamos en un especial navideño). Bueno, a través del planeta Trenzalore y a través de cierta grieta en el espacio y el tiempo, en el tejido de la realidad, que todos conocemos muy bien. La misma grieta que apareció en el cuarto de Amy Pond, en el primer episodio de la “era Smith/Moffat”. ¿Veis por qué todo me parece tan brillante? Y no es lo único. Se relaciona TODO. Porque la famosa pregunta que ha venido molestando al personaje desde hace un tiempo “Doctor Who?” no sólo se refería a la interrogativa de los Daleks por saber quién era ese tipo con pajarita que había desaparecido de su memoria, gracias al inicio de la séptima temporada (como veis hay que hacer mucha memoria al ver este capítulo). No, qué va. La pregunta es la que hacen los Señores del Tiempo, desde Gallifrey, para saber si van a dirigirse al universo correcto, aquél en el que está el Doctor. Y, por supuesto, éste no puede mentir, pues se encuentra en un campo de la verdad provocado por la grieta. En este momento si el espectador y fan de la serie no lo está flipando muy fuerte por lo que ha montado Moffat, yo no sé con qué podría hacerlo. Aunque eso sí, lo del campo de la verdad es un poco conveniente, pues es la primera vez que oímos hablar de ello y está presente porque sí. Pero bueno, es un método que tiene el pueblo del Doctor de asegurarse su regreso. Es comprensible y necesaria su aparición, dentro de la conveniencia.

Clara vuelve a ser clave en este especial

También juega un papel importante esa extraña iglesia comandada por Tasha Lem (Orla Brady). Un personaje interesante el de Tasha, que comparte bastante química con el Doctor, y que es clave tanto para devolverle a los Daleks el conocimiento sobre su archienemigo como para dar más detalles al Señor del Tiempo y al espectador sobre otros hechos pasados. ¿Ejemplos? La explosión de la TARDIS, clave de la quinta temporada, y consecuencia una vez más de lo que se está viviendo ahora, creando de esta forma una paradoja brutal. ¿El altar que le tengo a Moffat en mi casa? Está bien, le acabo de quitar el polvo.
Por si fuera poco, esa misma iglesia es la creadora de la orden del Silencio, que no son otras cosas que curas confesores, así como de su propósito. Lo de “El Silencio caerá” se refería al nombre del Doctor, claro, pero ahora sabemos por qué era tan importante que no se supiera. Obviamente, para que no volvieran los Señores del Tiempo. Joder, es que es maravilloso, no me cansaré de decirlo. Genial también esa colaboración que mantiene el Doctor con estas criaturas, dejando un plano bastante peculiar y poderoso.

Tasha Lem, una buena incorporación a la que ojalá veamos en el futuro

Así pues, el Doctor se debe quedar para proteger al pueblo de Navidad y sus habitantes de los ataques de los invasores. Lo hace durante 300 años, tiempo en el que la TARDIS anda viajando por el vórtice. Pero con lo que no contaba el Doctor era con que Clara se había quedado agarrada a ella, y no se había quedado en su casa, como él quisiera. De nuevo se nos muestra que el personaje hace todo lo posible por mantener a salvo a sus compañeros de viaje, incluso a riesgo de engañarla dos veces de la misma forma, algo que es tan comprensible como mezquino para la pobre Clara. Por otro lado, me parece tremendo que ésta haya visto el vórtice, aunque debería haberle dejado más secuelas, ¿no os parece?
Durante todos estos años que pasa el Doctor en Navidad, vemos cómo se sucede la cruenta guerra que era parte del pasado en el primer vistazo a Trenzalore. Sin embargo, creo que la trama de este planeta aún no se ha cerrado, pues quedan detalles, como la gigantesca TARDIS que no era otra cosa que la tumba del Doctor.
En cuanto al personaje, éste va envejeciendo, vemos cómo se va volviendo cada vez más débil, cómo el tiempo al fin le está ganando la partida. Increíblemente emotivo ese adiós a Handles, y eso que es un secundario robótico que aparece en este mismo episodio. Lo que se consigue con un buen guión…
Finalmente, tras el segundo regreso de Clara, vemos a un Doctor a las puertas de la muerte (duele verlo así), a la que le han superado varias generaciones de “Barnables” (ojo al parelelismo con Amy de este pequeño personaje). Ha llegado la hora de que se enfrente a los Daleks. Ha llegado la hora de decirle adiós a Matt Smith como Doctor, y ha llegado la hora de la muerte del personaje. Porque parece ser que, por fin, el tiempo le ha alcanzado.

BOOM, planazo tan épico como inesperado

Y es que éste era un grave problema, porque según las reglas creadas por la serie, y como bien dice el personaje, ésta era la última reencarnación del Doctor. Un contratiempo que requería una solución inmediata si los de la BBC querían seguir con su producción estrella. Era fácil, no obstante, quitarse el problema de encima. El universo de ‘Doctor Who’ es enormemente rico, y todo se podía inventar. Lo difícil era hacerlo bien. Y Moffat, una vez más, da en el clavo y lo destroza. Porque ante una rogativa Clara, que vuelve a ser clave diciéndoles que su verdadero nombre es ‘El Doctor’ (¿Acaso alguien lo dudaba o le importaba el que le dieron en su planeta?), los Señores del Tiempo deciden darle un nuevo ciclo de regeneraciones. Al fin y al cabo, se lo deben. Todo esto después de tener un discurso del Doctor, harto de combatir contra los Daleks, espectacular. Matt Smith está enorme. Y lo sigue estando en la última escena, cuando toca despedirse del actor definitivamente. Aquel que llegó tras alguien tan difícil de superar como David Tennant se va ahora habiendo tenido un lugar en nuestro corazón, y habiendo construido una identidad propia, llena de palitos de pescado con natillas, fez y pajaritas. Y es aquí donde el actor alcanza el culmen de su interpretación para con el personaje, mostrándose tremendamente emotivo y sereno. Y ese último “reencuentro” con Amy, el primer rostro que vio su nuevo rostro, como bien dice… Soberbio. Por último, Smith se quita la pajarita. Ya es la hora. Y de modo rápido y dinámico, deja paso a un Peter Capaldi al que vemos ya de lleno metido en su personaje, hablando de riñones y sin saber cómo pilotar la TARDIS. La primera impresión es buena. Pero acabamos de decir adiós al undécimo, todo lo que venga después nos da igual, por el momento.

:__)

De nuevo una triste y emotiva despedida, en un episodio con el que se me acaban los adjetivos y alabanzas para describirlo. La crítica me ha quedado demasiado larga para hablar de un sólo capítulo, y aun así seguro que me dejo cosas por comentar. Lo que ha hecho Moffat ha sido cuanto menos espectacular. Puede que anteriormente se haya sacado cosas de la manga y no hubiera sabido terminar bien los líos argumentales que había empezado, pero, sinceramente, creo que aquí ha sabido hilarlo todo a la perfección, de una forma que no creo que nadie se viniera venir, e incluyendo en este especial navideño el adiós definitivo a Matt Smith como Doctor. Hasta siempre, undécimo, te has ido por la puerta grande.

Acerca de Alex Rojano

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Creador de la página y el que lleva el cotarro de este chiringuito. Me encantan los videojuegos, el cine y las series, así como escribir de ellos, por eso inicié este blog, y a día de hoy aquí seguimos. Los cómics son mi asignatura pendiente, aunque poco a poco me voy poniendo al día y también podéis leer sobre ellos en la web. De la casa Stark, Padawan en muchos aspectos y vengador a tiempo parcial. Yo soy el que le explica a Nolan cómo tiene que explicar los guiones.

Un comentario

  1. Totalmente de acuerdo con la crítica,era difícil volver después de algo tan grande como"El dia del Doctor"pero Moffat consigue hacer encajar magistralmente todas las piezas del puzle a la vez que le da una despedida muy emotiva a Matt Smith como Doctor

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