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Crítica de Serie | ‘Fringe’ – 5ª Temporada

Con su cuarta temporada, ‘Fringe’ bajó en calidad, debido al alargamiento excesivo de la trama de Peter donde sobraron bastantes episodios. Tras ello, llega esta quinta y última parte de esta serie de ciencia ficción, donde se palpan bastantes cambios: el listado de episodios se recorta bastante (13 episodios de duración), el estilo procedimental se abandona (lo cual no quiere decir que no haya episodios de relleno), y nuestros protagonistas viajan a un futuro distópico controlado por los Observadores. Pero, ¿supone este nuevo rumbo una mejoría? ¿Tiene ‘Fringe’ un final por todo lo alto? La temporada no supone una gran mejoría respecto a la anterior, por lo que se queda al mismo nivel, alejada un poco de otras como la segunda o tercera (para mí las mejores). Aun así, es un buen y digno cierre para esta serie que, sin llegar a ser una maravilla, ha sabido conquistarme en muchos aspectos.

Atención, esta crítica contiene SPOILERS
Los personajes con el look que lucen en 2036

Esta quinta temporada comienza como una continuación de aquel episodio que metieron con calzador en la anterior parte, el 4×19, ‘Cartas de Tránsito’. Así, tenemos a una división Fringe que ha despertado, tras haber estado ambarizada 20 años, en el año 2036, un futuro distópico en el que la raza de los Observadores (recordemos que era la raza humana de siglos futuros) ha viajado al mismo para gobernarlo, pues en su siglo original las cosas les van mal y los recursos del planeta se agotan. La misión del equipo es, ante todo, encontrar a Olivia, que sigue ambarizada y en paradero desconocido, y más tarde llevar a cabo un plan que diseñaron Walter y Septiembre para librarse de los observadores. El problema es que, debido a un interrogatorio del observador llamado Windmark a Walter, el segundo olvida todo el plan, por lo que la división regresa a Harvard, donde en el ambarizado laboratorio del doctor Bishop, se encuentran unas cintas que él grabó que explican lo que hay que hacer para eliminar a los “calvos”. Así pues, el equipo se pone a trabajar, teniendo que encontrar una serie de elementos para construir la máquina del plan de Walter que las cintas revelan. Esto da pie a una especie de “búsqueda del tesoro”, donde cada pieza es una parte del mismo. Así, se podría pensar que de nuevo tenemos episodios autoconclusivos, cambiando los casos por las piezas. Sin embargo, la búsqueda de éstas no se lleva nada mal, y eso unido a que la temporada consta de tan sólo de 13 episodios hace que juegue a su favor. Sin embargo, no se libra del relleno, presente en algunos episodios, donde la búsqueda de un elemento se convierte en algo carente de interés (como el episodio de los habitantes del bosque). Como digo, pocas veces sucede esto, normalmente el tener que encontrar el artefacto de turno se une muy bien con otras tramas que van surgiendo, pero es un problema que ha estado presente a veces.

Para viajar al futuro hay dos métodos: echarse una buena siesta o ambarizarse

También han hecho que cada episodio tenga su toque de emoción pequeñas dosis de acción en algún momento del mismo. Y es que, creo no equivocarme al decir que esta ha sido la temporada de ‘Fringe’ que más acción ha tenido. Y no es para menos. El futuro en el que se encuentran nuestros protagonistas es una sociedad que los toma por fugitivos, encontrándose así en un ambiente hostil la mayor parte del tiempo, aunque para muy pocos sean tratado como héroes y leyendas. No sólo luchan contra los temibles Observadores, que pueden teletransportarse y tienen amplios conocimientos del tiempo y artes marciales (o al menos saben luchar muy bien), sino que, por si fuera poco, son ayudados por un grupo de humanos de ese mismo año llamados “los fieles”, que constituyen la guardia de los primeros. De este modo, el equipo Fringe se encuentra en una de sus peores situaciones, viéndose atosigados y perseguidos sin descanso, luchando contra unos enemigos que le superan en número y conocimientos. Y es que los Observadores suponen un serio peligro y amenaza, al tenerlo todo controlado y disponer de habilidades increíbles que superan a nuestros protagonistas. Afortunadamente tendrán de su lado a la resistencia, la otra cara de la moneda, los que se resisten al control de los “calvos”, y a antiguos aliados de su tiempo como son Nina Sharp y el agente Broyles (ambos más viejos, pues para ellos el tiempo sí ha pasado). Todo ello, unido a una serie de cambios anecdóticos que están presentes a lo largo de toda la temporada, conforman una ambientación futurista que será bastante interesante y novedosa en la serie. Ya exploramos otro universo de la mano de Olivia y compañía, y ahora toca otro futuro. Por cierto, ahora que sale el tema, del otro lado no hay ni rastro (a excepción de una breve aparición en la recta final que comentaremos más adelante), algo que diferencia aún más a esta temporada de las otras. Es, sin duda, la más diferente, apartada e independiente de ‘Fringe’. Pero, ¿cómo se ha llegado a este futuro? Quizás uno de los aspectos más chocantes es que se explica todo por encima, cómo llegaron los Observadores y cómo la División Fringe intentó luchar contra ellos en 2015 antes de ambarizarse. No es un aspecto ni positivo ni negativo, pero no hubiera estado de más algún flashback o episodio en el pasado para explicarlo todo mejor y no dejar esa sensación tan vaga de lo ocurrido.

En esta temporada los protagonistas se pasan todo el tiempo con las cinco estrellas del GTA

En cuanto a personajes, nuestros protagonistas siguen enfrentándose a todas las difíciles situaciones que se le plantean, que no son pocas. La novedad esta temporada es Henrietta (Georgina Haig), o Etta, como la llaman, ni más ni menos que la hija de Peter y Olivia, a la que ya conocimos en la anterior parte. Un personaje que tratándose de quién se trata, debería haber dado más de sí. Y es que no resulta muy carismático, y su paso por la serie deja al espectador indiferente. Además, no tenemos tiempo de conocerla del todo, por su prematura muerte, comprensible, por otro lado, dada la duración de la temporada y lo que se pretendía contar (irónicamente, el que la quinta parte sea más corta también tiene cosas negativas).

Henrietta no supone una gran incorporación

Para quien no resulta indiferente, obviamente, es para Peter y Olivia, que tienen que volver a pasar y sufrir por la pérdida de su hija una segunda vez. Éste es motivo para que la pareja se apoye el uno en el otro, por lo que, quitando el peso dramático, es una de las mejores etapas por la que pasa su relación amorosa, sin universos ni líneas temporales que los separen, y con un dolor que sufren ambos que los une aún más. Sin embargo, sí que se enfría la relación en uno o dos episodios, debido a la transformación de Peter en Observador, un hecho sorprendente que demuestra que el personaje está decidido a todo para vengar a su hija. El problema es que esto podría haber dado mucho más juego del que lo hace, y da la sensación de que es un hecho aislado de la trama principal, un desliz con el único propósito de ofrecer relleno. Pero oye, mientras sea mínimamente interesante, que en este caso lo es, no nos quejaremos. Porque mola ver a Peter luchando mano a mano con Windmark o teletransportándose, con una actitud impasible cada vez más fría, y resulta muy emotivo el momento en el que Olivia consigue que vuelva a ser como antes, cobrando más intensidad su relación.

Walter, por la parte que le toca, no obtiene una trama propia (exceptuando el plan, que les concierne a todos) hasta la mitad de la temporada, cuando las partes reingertadas de su cerebro empiezan a cambiarle, volviendo a ser el Walter que era antes, el ambicioso. Es un problema interior que intenta resolver apoyándose en su hijo, sobre todo, y en sus amigos, y que de nuevo no causa mayor importancia más que la preocupación del viejo doctor. A veces notamos algún pequeño cambio de actitud que nos hace pensar que Walter está cambiando, pero no llega a aguas mayores. Otro aspecto destacable es que, gracias al observador Michael (hablaremos de él más adelante) consigue recordar la otra línea temporal, en la que consiguió salvar y vivir con el “otro” Peter, la olvidada por todos excepto por Olivia. De este modo, el doctor Bishop se une a Liv y su hijo en el selecto grupo de personas que no hacen quedar al espectador como un completo idiota al recordar la primera, segunda y tercera temporada. De su decisión final hablaremos en unos párrafos, pues profundizaremos un poco más en ello.
Esta quinta parte de ‘Fringe’ también goza de nuevos personajes secundarios, además de las versiones futuras del agente Broyles y Nina Sharp, los cuales siguen en su buena línea, sin grandes cambios, cuyos momentos más destacables son los reencuentros con el viejo grupo y el sacrificio final de Nina. Las nuevas incorporaciones son Windmark y Septiembre/Donald. El primero es un enemigo genial, el jefazo en 2036 de los Observadores, un antagonista frío, calculador, poderoso y que parece que siempre va un paso por delante del equipo Fringe. Un villano casi omnipresente e invencible, que supone un gran adversario para nuestros protagonistas.
Respecto al segundo, muchos pensaréis que no es nuevo, pero dado que Donald no es exactamente Septiembre, al menos no mentalmente tras quitarse el dispositivo, es como si lo fuera. Y es que redescubrimos al personaje, y resulta la mar de carismático ver al Observador con sentimientos, o hablando siquiera como una persona normal. El giro argumental de su hijo Michael (guiño inequívoco al nombre del actor, Michael Cerveris), es de lo más sorprendente y hace pensar que desde el inicio de la serie todo estaba hilado y construido de buena forma, o al menos es la sensación que deja, por lo que resulta ser un buen trabajo. Además, me ha gustado ese paralelismo que han buscado con Walter, al hacer todo lo que hace por su hijo, al que quiere y así demuestra en ésta, y al parecer todas las temporadas de la serie. Hijo que, al igual que Peter, es una anomalía. Michael, una genética, y Peter, una temporal. Pero anomalías al fin y al cabo. Chapó.

Windmark carece de escrúpulos, motivo por el que le cogeremos cierto asquete

Porque, seamos francos y dejémonos de tonterías: el verdadero tema de ‘Fringe’, de lo que de verdad trata la serie es del amor de los padres hacia sus hijos, concretamente el que Walter siente por Peter. Por supuesto que hay universos, líneas temporales y casos extraños, pero eso es una tapadera. Lo de la ciencia ficción es una máscara que emplea para contarnos eso, de las más bonitas del carnaval de Venecia, pero una máscara al fin y al cabo. Es algo que se ha ido viendo a lo largo de toda la serie, y con el episodio final ha quedado completamente claro. Y es que, tras salir a la luz el plan de Walter con todo detalle; realizar la división Fringe las escaramuzas necesarias empleando sus propios casos Fringe (puntazo ésto); el pequeño viaje de Olivia al otro lado, que supone un reencuentro fantástico en el que vemos a falsa Olivia y Lincoln con una vida feliz (puntazo x1000); y sucederse un clímax muy emocionante en el que realmente no sabemos qué va a pasar, si el grupo va a ganar o no; Walter cruza el portal temporal con el niño. Era algo que se veía venir pero que no queríamos que pasase. La solución estaba al alcance de la mano, el propio Donald, pero tras la triste muerte de éste no quedaba otra opción. Walter no se había abrazado a Peter en esa conmovedora escena, despedido de Gene, y llamar a Astrid de forma correcta y decirle que era un nombre precioso para nada. Walter abandonaba a su hijo, y todo para que éste pudiera recuperar a la suya y vivir felizmente. De este modo, el doctor Bishop cruza de nuevo un portal, sólo que esta vez no regresa con alguien, en puro acto de egoísmo. Cruza con el mismo amor hacia su hijo, pero el egoísmo que una vez tuvo desaparece por completo. El fin de un círculo que empezó hace muchos años. Y sé que lo digo en todas las críticas, pero aun así me parecen pocas veces: fantástica la interpretación de John Noble.
Eso sí, el final plantea algunas dudas, y tiene varios detalles cogidos por los pelos. Lo de la desaparición de Walter en 2015 nos lo podemos creer, pero, si Michael cruza el portal, llega hasta los científicos y éstos deciden no seguir por el camino que pensaban, ¿no debería desaparecer el niño? Él es producto de los Observadores, los cuales no existirían. Y lo mismo hubiera pasado con Septiembre/Donald si hubiera llegado a cruzar. Como nos dice Walter, es una paradoja, pero no muy convincente. Igualmente, queda el misterio de cómo se reencontraron Walter y William Bell en ese pasado poco detallado. Ya dije en la anterior crítica que me daba igual si no respondían a la pregunta de a dónde va Bell al final de la cuarta temporada, pero si lo hubieran dejado así. Aquí vuelve a aparecer, ambarizado, y se nos cuentan detalles, de que ayudó a los Observadores y se portó como un traidor, pero de nuevo nada muy explicado. Lo dicho, me hubiera gustado un episodio completo en ese período de 2015 post-invasión.

La quinta temporada supone una buena despedida de la división Fringe, aunque podría haber dado más de sí. Se les echará de menos

La quinta temporada de ‘Fringe’ ha sido la más alejada de la tónica de la serie, pero aun así ha ofrecido grandes dosis de ciencia ficción y ha terminado de cerrar el círculo que inició Walter con su hijo Peter. Técnicamente, ha destacado la representación de ese mundo apocalíptico gobernado por los Observadores, e incluso se han añadido temas nuevos a la banda sonora que son de agradecer y han añadido novedad en ese aspecto. El final del último episodio es demasiado abrupto, me hubiera gustado ver a los personajes siguiendo adelante sin Walter en 2015, y ver un poco más a la familia compuesta por Olivia, Peter y Henrietta. Y es que si por algo ha destacado ‘Fringe’ ha sido por sus personajes, increíblemente carismáticos, los cuales, aunque han tenido un buen y digno cierre, se merecían mucho más. Porque si ‘Fringe’ se hubiera deshecho de sus lastres y se hubiera centrado en las tramas principales, hubiera sido una serie tremenda en su conjunto, mucho mejor de lo que es. Aun así, como digo y espero que no me malinterpretéis, la quinta parte ha sido buena y ha supuesto un buen final para una serie que alcanzó su punto álgido en la segunda y tercera temporada. Así que toca despedirse de Olivia, Peter, Walter, Asterisco… Asteroide… Aspirina… Astrid, el agente Broyles, Nina, Lincoln, Septiembre, la vaca Gene, y todas las variantes del otro lado de este fantástico abanico de personajes. Siempre nos quedará el regaliz rojo.

Lo mejor

-Los personajes siguen en su línea.

-Es la temporada más experimental de la serie, y la que tiene más acción.

-Algunos giros sorprendentes de guión.

-La recta final, con esa visita fugaz al otro lado y el sacrificio de Walter.

Lo peor

-Henrietta no es muy carismática.

-Algunas tramas aisladas de la principal y desaprovechadas.

-Algunos detalles del final cogidos con pinzas.

Acerca de Alex Rojano

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Creador de la página y el que lleva el cotarro de este chiringuito. Me encantan los videojuegos, el cine y las series, así como escribir de ellos, por eso inicié este blog, y a día de hoy aquí seguimos. Los cómics son mi asignatura pendiente, aunque poco a poco me voy poniendo al día y también podéis leer sobre ellos en la web. De la casa Stark, Padawan en muchos aspectos y vengador a tiempo parcial. Yo soy el que le explica a Nolan cómo tiene que explicar los guiones.

Un comentario

  1. No estuvo mal, me gusto que le dieran un final a la historia, diferente pero bueno, los hay peores, pero por un lado me sigue gustando que intentaran algo diferente. Más o menos coincido bastante en todo contigo.

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