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Análisis | ‘Pokémon Alfa Zafiro & Omega Rubí’ (3DS)

Debo estar haciendome mayor. Es a la conclusión que he llegado después de haberle dedicado un número de horas bastante considerable a Pokémon Alfa Zafiro. Desde hace algunos años, el lanzamiento anual del juego de Pokémon de turno, me es cada vez más indiferente, a pesar de considerarme seguidor de la franquicia. En 2013, el lanzamiento de Pokémon X y Pokémon Y, con su renovado aspecto técnico, el paso a los gráficos 3D, las megaevoluciones  y la posibilidad de personalizar (¡Por fin!) a nuestro protagonista, fueron suficiente como para que volviese a picar y comprase. No se trató de un mal juego, pero fuera de estas pequeñas novedades, el juego pecaba de fácil, con una historia desaprovechada y un mundo escaso.

El anuncio del ‘remake’ de Pokémon Rubí y Zafiro (Game Boy Advance, 2003, nada menos) era algo que los seguidores venían pidiendo desde hace una larga temporada. Personalmente también estaba deseando ver como se adaptaba la región de Hoenn a los nuevos gráficos, y que nuevas mecánicas se introducirían.

¿El resultado? Un juego de Pokémon, sin más. A esto es lo que quiero decir cuando digo que debo de estar haciendome mayor, Alfa Zafiro no ha conseguido transmitirme nada, ni siquiera la nostalgia que debería evocarme. Sin embargo, algunos pequeños detalles si que me han gustado, y en ellos, que al fin de al cabo son las novedades que trae, voy a centrar este análisis.

Como remake de Pokémon Rubí y Zafiro, la historia de estos dos nuevos títulos es la misma que pudimos vivir hace ya 12 años atrás. Nuestro protagonista, del que podemos elegir el género, como en todas las entregas desde Pokémon Cristal, se muda un nuevo pueblo de mierda, en el que vive un famoso e inútil Profesor Pokémon, Abedul, al que salvaremos del ataque de un pokémon salvaje. Como agradecimiento, nos regalará a nuestro primer pokémon, y nuestra propia madre nos dará la patada para que salgamos a recorrer el mundo y desafiemos a los líderes de gimnasio, entre los que se incluye nuestro padre. Por el camino, numerosos entrenadores, rivalidad con nuestro vecino, el hijo/a del Profesor Abedul, así como con Blasco, un afeminado joven asmático al que ayudaremos a trapar su primer pokémon y que no parará de perseguirnos durante todo el juego. Como en todas las entregas, tendremos que desbaratar los planes de, en esta ocasión, el equipo Magma/Aqua, que tratan dedespertar al pokémon legendario Groudon/Kyogre (Dependiendo de la versión) y desatar su poder primigenio, una nueva forma para estos dos pokémon que se incluye como novedad en Alfa Zafiro y Omega Rubí. 
Además de esta “regresión primigenia”, que es el centro de la historia del juego, encontramos también nuevas megaevoluciones, que se suman a las que ya vimos en Pokémon X y Pokémon YEntre esta formas, destacar la megaevolución del tercer legendario de la generación, Rayquaza, con un elevado peso en la trama. Y es que, una vez finalizado el juego, tendremos acceso a un pequeño añadido, llamado Episodio Delta. Sin entrar en detalles, ya que es la parte más interesante del título, por sus conexiones argumentales con Pokémon X e Y, con menciones a una guerra 3000 años atrás (No es descabellado pensar que Nintendo podría estar barajando ambientar una entrega en el pasado), diré que el Episodio Delta, con Rayquaza con protagonista, tiene un desarrollo más guiado que la aventura principal, pero también más emocionante, con nuevos personajes, enfrentamientos contra legendarios, y varias cinemáticas interesantes. Sin embargo, es bastante escaso en cuanto duración, pero podría tomarse como una declaración de intenciones para entregas posteriores. 
Fuera de este episodio Delta, el juego se queda apenas con contenido post-historia. Algunos enfrentamientos con legendarios de otras entregas, y alguna nueva zona por explorar, pero la eliminación del Frente de Batalla, uno de las grandes bazas de Pokémon Esmeralda (Que a su vez era una versión “mejorada” de Rubí y Zafiro) es especialmente sangrante. Está claro que gracias a la mejora de la conectividad, el juego está enfocado a los combates online entre jugadores, pero se echa en falta contenido para el juego individual.

En términos de gameplay encontramos algunas novedades, aunque no demasiadas ni lo suficientemente llamativas. En estas entregas nos enfrentaremos en varias ocasiones  a grupos de cinco entrenadores, una versión de los “combates de horda” que ya habíamos visto con anterioridad. Las bases secretas, uno de las más llamativas características de los juegos originales, han sido mejoradas, dándonos la posibilidad de crear nuestro propio “gimnasio”, y compartirlo con todo el mundo por medio de códigos QR. Quizá la más llamativa de las novedades, y que posiblemente se convierta en una constante en la saga a partir de este momento, es el Ultravuelo. A partir de un punto determinado de la historia, bastante avanzado, y convocando a al pokémon legendario Latios/Latias (Dependiendo de la versión), el Ultravuelo nos permitirá desplazarnos libremente por los cielos de Hoenn, dándonos acceso a nuevas localizaciones a las que no podíamos acceder antes. Vuelven también los concursos Pokémon, con alguna pequeña novedad, como poder realizar un movimiento especial al encadenar varias actuaciones exitosas. Mención especial el que una de las mejoras más llamativas que introdujeron X e Y se elimina aquí, ya que no podremos personalizar a nuestro protagonista.

Tecnicamente, sigue la estela de Pokémon X y Pokémon Y, con entornos y personajes en 3D. Los modelados de los personajes respetan los diseños originales, con algunos cambios leves, y mantienen el estilo cabezón al que estamos acostumbrados desde la primera entrega de la franquicia. Los combates, que desde la anterior entrega lucen bastante mejor gracias al uso de las tres dimensiones, vuelven a ser el punto fuerte del juego, con unos modelados bien realizados y unas animaciones variadas y bien implementadas. La banda sonora, compuesta por revisiones de los temas originales, es posiblemente lo mejor que tiene el juego, al igual que ya pasaba en  Rubí y Zafiro, ya que acompaña en cada momento de manera perfecta al juego, tanto en los momentos de tensión de los combates más importantes y desafiantes, así como en los remansos de tranquilidad que son las ciudades o las primeras zonas del juego.



Soy consciente de la brevedad de este análisis, pero poco más hay de decir de Alfa Zafiro y Omega Rubi; juegos continuístas con respecto a la saga, cuyas pequeñas novedades no ayudan a disimular que la franquicia empieza a fatigarse y necesita una renovación inminente. ¿Es un mal juego? No, desde luego, pero la fórmula empieza a oxidarse. O quizá soy yo, que ya no estoy para Pokémon.

Lo mejor
-El Episodio Delta, la mejor parte del juego.
-El Ultravuelo, así como las posibilidades que abre.
-Los combates en 3D, con algunos movimientos realmente espectaculares.
-La banda sonora, la mejor de la saga hasta el momento.

Lo peor

-Más de lo mismo, otra vez.
-Historia simplona, incluso para tratarse de un juego de corte infantil.
-La exclusión del Frente de Batalla, limitando el post-juego.

Acerca de Chopped

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Murciano en el Norte. Juego a cosas, veo cosas y a veces escribo sobre ellas. Pero la mayoría de las veces no.

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