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Análisis | ‘Far Cry 4’ (PS4)

Seguimos de las sagas icónicas de Ubisoft. Sin embargo, en esta ocasión dejamos de lado a los asesinos, los templarios y el trágico framerate. Hoy es el turno de disparos, fauna salvaje y personajes memorables. Ha vuelto Far Cry.

Después de una excelente tercera entrega, que sobresalió, en parte, por el drástico cambio, a mejor, que sufrió con respecto a Far Cry 2 (Podéis leer el análisis en Zona Boom aquí), la saga  ganó un gran número de seguidores, así que se esperaba que Ubisoft sacase partido a los puntos fuertes que hicieron grande a Far Cry 3. Sin embargo, el principal temor de los aficionados es que esta cuarta parte fuese demasiado parecida a su antecesora.

Pero ya os puedo confirmar, y perdón por spoilear mi propio análisis, que Ubisoft ha conseguido ofrcernos una vez más un juego excelente, que no disgustará a los aficionados de la saga y que sin duda, conseguirá atraer a más jugadores a la franquicia.

Esta vez, la acción de Far Cry se traslada a Kyrat, un país ficcticio en Nepal, que se encuentra inmersa en una guerra civil que enfrenta al soberano Pagan Min y su ejercito real, con los rebeldes de la Senda Dorada. ¿Dónde encaja aquí nuestro protagonista? Pues Ajay Ghale, que así es como se llama el colega, viaja a Kyrat a esparcir las cenizas de su difunta madre en su tierra natal. Pero como no podía ser de otra manera, Ajay se verá inmerso en el conflicto que asola el país, y acabará tomanda parte en el enfrentamiento apoyando a la Senda Dorada, de la cual su fallecido padre era líder.
Será durante los primeros compases de la aventura durante los cuales iremos recibiendo esta información, pero la mayor parte de la historia de Kyrat la descubriremos durante el resto de la aventura, sobre todo mediante la obtención de los diarios de Mohan Ghale, el padre de Ajay.
Pero si algo caracteriza a los Far Cry, además de su ágil y bien implementada jugabilidad, es la aparición de personajes carismáticos,  que hacen que deseemos completar las misiones para poder presenciar un nuevo encuentro entre Ajay y éstos. Algunos de ellos serán clave para el desarrollo de la trama, aunque otros tendrán papeles más secundarios, pero no por ello serán menos interesantes.

En el lado de los héroes (héroes con matices, porque en Far Cry nada es ni blanco ni negro) de la Senda Dorada, tenemos a Sabal y Amita, los dos líderes que se alternarán en el poder dependiendo de el apoyo que le proporcionemos en las diferentes misiones de la campaña. Far Cry 4 introduce aquí una pequeña novedad con respecto a su antecesor. Durante nuestra aventura, habrá varios momentos en los que podremos decidir a quien ayudar, lo que determinará quién liderará la Senda Dorada hasta la siguiente toma de decisión. La historia avanza de manera muy similar tomemos la decisión que tomemos, aunque durante el último tramo de la historia, estas decisiones alternarán de manera más drástica el destino de los personajes. Por un lado, Sabal tendrá siempre más en cuenta los valores tradicionales de Kyrat, sus costumbres y su religión, mientras que Amita velará más por los intereses económicos, anteponiendo el bienestar de los ciudadanos a la moralidad de sus actos. Dichas decisiones acabarán determinando cual de los múltiples finales veremos; y hay bastantes, incluído uno que podremos ver en tan sólo 15 minutos de juego.

También nos proporcionarán su apoyo Longinus, un traficante de armas ultracatólico; Bhadra, una adolescente que los kyratíes creen que es la reencarnación de una diosa; Yogi y Reggie, dos mochileros que nos proporcionarán algunas drogas experimentales; y algunos viejos conocidos de Far Cry 3, como Willis, el  agente de la CIA con el que Jason Brody colaboró en el anterior título de la saga; y Hurk, el malhablado y divertido mercenario, en cuya piel se pondrá el segundo jugador en caso de que juguemos en modo cooperativo.

Pero si algo llamaba la atención de la tercera entrega de la serie eran sus villanos, especialmente Vaas Montenegro, el pirata demente que nos ponía las cosas dificiles a lo largo de la aventura. Parecía complicado que en esta cuarta parte se consiguiese impactar de igual manera en este sentido, pero lo Ubisoft lo ha conseguido. Far Cry 4 cuenta con un villano a la altura de las circustancias, el carismático monarca Pagan Min. Creo que la mejor manera de definir a Pagan es comparándolo con otro gran antagonista, y en mi opinión, uno de los mejores personajes de videojuegos de la historia, Jack El Guapo, del genial Borderlands 2 (Cuyo análisis podéis leer aquí. ¿Hace ya más de dos años desde que lo publiqué? La virgen, como pasa el tiempo.) Y es que si Vaas estaba colgado de la cabeza, Pagan es malvado, inteligente y retorcido. Y quizá demasiado cuerdo. Además deberemos enfrentarnos a sus tres generales; ‘De Pleur’, un mercenario norteamericano que disfruta torturando a los miembros de la Senda Dorada; Noore, la dirigente de la Arena de Shanath, una arena de combate en la que tendremos que resistir oleadas de enemigos y cuyos resultados podremos comparar con los de nuestros amigos; y Yuma, la segunda al mando de Pagan.

Far Cry 4 cuenta con un villano a la altura de las circustancias, el carismático monarca Pagan Min.



El desarrollo de Far Cry 4 es prácticamente idéntico al de su predecesor. Un shooter en primera persona que deja al jugador sacar partido del enorme escenario para encontrar la estrategia que mejor se adapte a cada situación. Sin embargo, esta nueva entrega va un pasito más allá, permitiéndonos elegir entre mecánicas aún más contrarias que anteriormente. Desde el sigilo, abriendonos paso entre ejecuciones sigilosas y ballestazos, o aprovechar la verticalidad del relieve de Kyrat para situarnos en una zona elevada y acabar con todos los enemigos con nuestro rifle de francotirador, hasta entrar montado en elefante y arrasar con todo lo que encontremos a nuestro paso.

Porque si algo algo distingue a Far Cry 4 de la tercera parte es la ambientación. Kyrat es una región montañosa, lo cual supone un drástico cambio frente a las Islas de Rook. Sin embargo, la verticalidad de los escenarios no supone un problema a la hora de desplazarnos por ellos. Los vehículos terrestres y acuáticos vuelven a estar presentes, y los encontraremos repartidos por todo el territorio, pero la inclusión de los autogiros y el gancho de escalada suponen un punto clave en el desplazamiento, ya que nos permitirán movernos con mucha agilidad por el enorme mapa del juego. Destacar aquí lo bien diseñado del mapeado, y de lo bien repesentado que está qué caminos son transitables frente a los que no; si crece la hierba, podremos avanzar, si no la hay, es imposible continuar por ahí.
El mapa del juego vuelve a estar repleto de actividades secundarias; desde los ya clásicos campamentos, cuya liberación es fundamental, ya que nos proporcionan puntos de desplazamiento rápido además de nuevas misiones, y campanarios, los equivalentes a las anteriores torres de radio, que nos premiarán revelando una nueva parte del mapa cada vez que capturemos una; así como otras tareas secundarias nuevas, como eliminar publicidad de Pagan Min, destruír unas máscaras demoníacas, o encontrar los diarios perdidos de Mogan Ghale, el padre de Ajay.

Todas estas búsquedas nos recompensarán con dinero, experiencia y karma. Con el dinero que obtengamos de éstas actividades, además del que consigamos al vender los objetos que encontremos durante el juego, nos servirán para comprar nuevas armas en las tiendas, las cuales se irán desbloqueando a medida que progresemos en la historia o capturemos campanarios; la experiencia nos permitirá obtener nuevas habilidades, que esta ocasión se dividen en dos vertientes: la del tigre, centrado en habilidades ofensivas, y la del elefante, más enfocado a la defensa y salud; y el karma, que podremos conseguir realizando además otras tareas como salvar civiles o cazar animales limpiamente, nos permitirá obtener descuentos en los comercios, además de otros beneficios. La obtención de éstas nuevas habilidades, así como de mejor armamento será fundamental para poder conquistar los campamentos más complicados, situados en el Norte de la región.

Desde luego Far Cry 4 no arriesga para nada en términos jugables, no deja de ser una versión mejorada de lo que ya pudimos disfrutar en anteriores entregas. Y qué demonios, aunque haga lo mismo que sus antecesores, vuelve a hacerlo francamente bienincluso mejor. Y es que el juego también presenta algunas novedades en el gameplay que lo diferencian de éstos.

La nueva fauna que se nos presenta en Kyrat es la encargada de traernos una de estas novedades, y es que como ya he mencionado antes, en Far Cry 4 tendremos la oportunidad, una vez desbloqueada la habilidad correspondiente, de montar sobre los elefantes que encontremos, lo que nos permitirá controlarlos para acabar con todos los enemigos que se nos pongan por el medio.

La variedad de escenarios también es un elemento fundamental en la jugabilidad de Far Cry 4, ya que la aventura no sólo se desarrolla en Kyrat. En algunas misiones nos trasladaremos a las montañas más altas de la cordillera del Himalaya, donde deberemos ir recogiendo bombonas de oxígeno de los enemigos o el escenario para poder sobrevivir; mientras que otras misiones tienen lugar en los mágicos escenarios de Shangri-La, de aspecto místico y muy diferente al resto de la aventura. Y es que Shangri-La supone una de las partes más interesantes del juego. Su ambientación y jugabilidad son únicas. En estas misiones no podremos usar nuestras armas convencionales, los enemigos tendrán la habilidad para desaparecer y lanzar fuego… aunque nosotros contaremos con la ayuda de un indispensable y felino aliado.


Shangri-La supone una de las partes más interesantes del juego.

A la ya de por si bastante larga campaña principal hay que sumarle las numerosas misiones secundarias y actividades de coleccionismo, sin olvidarnos de la vertiente online del título.
Far Cry 4 incluye varios modos competitivos bastante variados y divertidos, en los que alternaremos el control entre los rebeldes de la Senda Dorada, con habilidades similares a las de Ajay, y los Rakshasa, los cazadores armados con arcos que pueden invocar animales salvajes para que combatan a su lado. En algunos de estos modos de juego deberemos, por ejemplo, defender o conquistar un puesto, o destruir máscaras malditas. Un multijugador online que funciona francamente bien, ya que los dos bandos que manejamos durante cada partida, aunque muy diferentes entre sí, resultan estar muy equilibrados.
Sin embargo, es el modo cooperativo posiblemente lo más divertido; tan simple como poder hacer lo mismo que en individual, pero acompañado por un segundo jugador que manejará a Hurk el merceneario. Las mandangas de Far Cry molan, y si es en compañia, más.

Hablemos ahora de aspectos técnicos
. Y es que Far Cry 4 me ha sorprendido gratamente en este sentido. Aunque sea un juego intergenearcional , es decir, desarrollado tanto para la nueva como para la pasada generación ( Y para PC, así que tranquilos peceros, ya se que en vuestro ordenador se ve mucho mejor) en la nueva generación el juego no parece verse lastrado por sus antecesoras; si es verdad que no llega, por ejemplo, al nivel gráfico de Assassin’s Creed Unity , pero en Far Cry 4  no veréis ni una ralentización, casi le sobran frames, le podrían haber dejado uno al colega Arno. Además de esto, algunos efectos son realmente sorprendentes: el fuego, un elemento muy importante desde siempre en la saga Far Cry, se expande de manera más natural y realista que nunca; el viento, que mueve la vegetación del escenario y afecta al desplazamiento del fuego; o el agua, que por ejemplo, cuando nos acerquemos a ella con un autogiro, se producirán ondas en su superficie.

La dirección de arte es francamente buena, y un claro ejemplo de ello son el diseño  de los escenarios, destacando por encima de todo la creación de el mundo mágico de Shambala, así como de los personajes. Y hablando de personajes, las animaciones de los mismos también son excelentes, sobre todo las faciales, dotadas de gran expresividad.

En lo sonoro, el juego toca una gran variedad de temas musicales: en la radio escucharemos desde pop indio a marchas militares;  los momentos de acción se verán acompañados siempre por temas que nos pondrán en tensión, y en las misiones de Shangri-La las melodías serán más místicas, acompañando de manera excelente a la ambientación de éstas. Mencionar también que durante los primeros minutos de juego podremos escuchar el temazo de The Clash‘Should I stay or should I go’. Que sí, que luego no lo escucharemos más durante la eventura, pero oye, ahí está.

El doblaje al castellano cumple con creces, con voces reconocidas como la de Iván Muelas (El doblador habitual de Nathan Fillion) en el papel de Pagan Min o Juan Antonio Soler (Martin Freeman en ‘El Hobbit’ o Stephen Amell en ‘Arrow’) prestando su voz a Raby Ray Rana, el incallable locutor de Radio Kyrat Libre, la emisora de los revolucionarios. En la versión original, que solo podremos escuchar si elegimos el inglés como el idioma del sistema, nos encontraremos con algunos actores conocidos, como Troy “SalgoEnTodosLosJuegos” Baker (Joel en The Last of Us, Delsin Rowe en Infamous Second Sond…) dando su voz a Pagan Min, o Neveen Andrews (Sayid en LOST) interpretando a Sabal, uno de los dos líderes de la Senda Dorada.

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CONCLUSIÓN: Far Cry 4 podría considerarse practicamente una expansión de la tercera parte, sin embargo, Ubisoft ha conseguido encontrar el equilibrio entre la genial fórmula de la franquicia y las novedades que hacen a esta cuarta entrega única. Quizá no destaque a nivel gráfico tanto como otros juegos de nueva generación, sin embargo, su jugabilidad única, increíblemente divertida, su perfecta ambientación y sus carismáticos personajes lo convierten en un juego altamente recomendable, así como en uno de los mejores títulos del año. Disparos, locura y lugares exóticos; Far Cry en estado puro.



Lo mejor


-La jugabilidad; la fórmula de Far Cry no se desgasta, más y mejor.
-Los escenarios y lo cómodo que resulta moverse por ellos.
-Los personajes; una vez más, memorables.
Shangri-La; misiones de ambientación diferente y muy cuidadas.
-La recreación de elementos naturales; el fuego, el viento…
-Poder montar en elefante. Sí joder.
-El multijugador, tanto el cooperativo como el competitivo.
-El doblaje al castellano, destacando la voz de Iván Muelas como Pagan Min.

Lo peor


-Que el juego sea intergeneracional; tendremos que esperar a la quinta parte para ver un auténtico Far Cry next-gen.
-La historia arranca de manera apresurada, aunque después recobra el sentido rapidamente.

Acerca de Chopped

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Murciano en el Norte. Juego a cosas, veo cosas y a veces escribo sobre ellas. Pero la mayoría de las veces no.

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